Para conocer el precio de casi todo.


Fuente: Clarín - Suplemento iECO- Emprendedores - 11/10/15

Por: Paula Ancery.

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Un cínico es alguien que sabe el precio de todo y el valor de nada”, escribió Oscar Wilde. Pero, más allá de la perfidia que requiere el género epigramático, lo cierto es que conocer el precio de algunas cosas requiere todo un know how y un despliegue de recursos, mientras que el valor, a menudo, basta con “sentirlo”.

El fundador de Serinco, Carlos Schnek, ya lo sabía bien cuando en 1979 creó la firma como una agencia de informes comerciales, especializada en verificación domiciliaria e informes ambientales para bancos cooperativos. Pero para haber sobrevivido –y crecido– más de 35 años, es obvio que fue adaptándose a los ciclos de la economía del país.

Estos primeros servicios fueron entrando en decadencia hacia 1990, con lo cual la empresa fue decantándose hacia la gestoría registral. Y en 1993, incorporó en forma simultánea el servicio de tasaciones para créditos hipotecarios.

“Fuimos la primera empresa tasadora no inmobiliaria del país”, indica Pablo Ibarra, actual CEO de Serinco. El Banco Hipotecario era uno de sus clientes ya en los 90, con lo cual, cuando el crédito hipotecario volvió a entrar en un cono de sombra en la Argentina, de todos modos Serinco se mantuvo fuerte en la actividad gracias al Programa de Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Unica Familiar (Pro.Cre.Ar), lanzado por el Gobierno en 2012, y en el cual el Hipotecario instrumenta el otorgamiento y cobro de los créditos… previa tasación y certificación de las obras por parte de Serinco.

Abanico Sin embargo, el Estado –la empresa también trabaja para los bancos Ciudad y Provincia de Buenos Aires– está lejos de constituir el cliente excluyente de Serinco. También lo son muchas grandes compañías argentinas o multinacionales cuyos productos llegan a todo el país mediante distribuidores, y que requieren de éstos garantías, “para saber que van a entregar la mercadería en tiempo y forma y que la van a pagar, porque en definitiva se está firmando un crédito”, explica Ibarra. Lo cual implica, de nuevo, una tasación. “Entonces se hipotecan galpones, oficinas o locales de venta; o bien, en casos como Coca-Cola o Massalin, hacemos la parte prendaria de valuación o inscripciones de prenda de camiones o galpones donde haya depósitos de mercadería”.

De este modo, hay clientes que pueden hacer hasta 400 operaciones por mes con Serinco, a lo que también contribuye su amplio abanico de servicios especializados: tasaciones de bienes inmuebles y de maquinarias e instalaciones; evaluación de proyectos de inversión; certificación de obras; gestoría registral de bienes inmuebles y rodados; inspecciones y revalúos técnicos; site location y estudios de mercado.

Si bien la compañía tiene “sólo” 30 empleados, también cuenta con más de 500 profesionales en todo el territorio nacional. De otro modo sería imposible procesar las más de 20.000 operaciones que hace mensualmente entre todos sus servicios.

“Pero para esto también nos ayudó la visión de nuestro fundador– explica Ibarra– desde la época en que procesábamos 2.500 operaciones mensuales con 20 personas en la estructura operativa”. Se trabajaba con planillas manuales y controles de persona a persona, lo que implicaba un gran esfuerzo de coordinación para la asignación y seguimiento de las actividades. “Tocamos el cielo con las manos cuando en los 90 tuvimos la primera computadora, una Wang XT de 10 Mb”, recuerda Ibarra, quien se incorporó a la firma en 1983. Ahora están evaluando migrar a la nube y mudarse de sus oficinas en el microcentro porteño buscando más espacio y comodidad.

Y también señala, como clave de éxito, que la política de la empresa siempre fue reinvertir el 50% de los beneficios. “Eso nos permitió tener reservas los dos años (2002-4) que trabajamos a pérdida. Por esa política, jamás tuvimos deudas”, concluye Ibarra.