Inspecciones técnicas y la industria del seguro: evitando efectos colaterales no deseados


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Son muchas las actividades económicas que se ven complicadas en su operatoria con motivo de la dispersión geográfica en un país con una extensión territorial tan grande como la Argentina. Tener sucursales, otorgar franquicias, descentralizar plantas de producción, contratar proveedores en otras ciudades, tener distribuidores, entre otras cosas, puede transformarse en un problema. Y la industria del seguro no es una excepción: la problemática mencionada es absolutamente válida en este rubro.

Sabemos que prácticamente todas las “cosas” son asegurables: los vehículos, las viviendas, los muebles, las máquinas, las instalaciones, las oficinas, las plantas industriales, etc. Y estos bienes pueden estar ubicados en cualquier punto de nuestro extenso país. Idealmente, antes de la suscripción del contrato de seguro estos bienes deben ser inspeccionados para verificar su existencia en primer lugar, y además para poder identificarlos fehacientemente y examinar las condiciones de mantenimiento de cada uno de los bienes. En ese momento, un tema no menor para algunos riesgos, como el de incendio, es el de la determinación del monto asegurado (valor de reposición o reconstrucción a nuevo del bien asegurado). Tanto la verificación del estado de mantenimiento como la valuación vuelven a tener vigencia al momento de renovar las pólizas. En más de una ocasión, y sobre todo en contextos inflacionarios, vemos que las sumas aseguradas van quedando desactualizados. Muchas veces los asegurados erróneamente priorizan el monto de las primas que deben pagar, más que la tranquilidad de estar suficientemente cubiertos en caso de producirse un siniestro.

Por otra parte, y volviendo al tema de la extensión geográfica de nuestro país, inspeccionar los bienes a asegurar en muchas ocasiones implica para las compañías un costo muy elevado y lleva un tiempo que demora la concreción de la operación, inclusive con el riesgo de perderla a manos de un competidor.

Un párrafo aparte merece la evaluación de determinados negocios, por ejemplo para la contratación de seguros de caución. Como sabemos, en las cauciones la aseguradora se obliga a indemnizar al asegurado por los perjuicios que pudiera sufrir si el tomador del seguro no cumpliera con determinadas obligaciones. En muchas operaciones de este tipo pasa a tener una importancia muy grande la evaluación que la compañía realice del tomador del seguro. Hay varios aspectos que deben considerarse en esta evaluación, pero nos referiremos puntualmente al que se refiere a la continuidad del negocio, de manera que sea posible el cumplimiento de las obligaciones contraídas.

Nos pasó en más de una oportunidad llegar a inspeccionar un local o una planta industrial y encontrarnos con graffitis en la pared y portones de entrada, reclamando pago de salario. Nos preguntamos: ¿cuán confiable puede ser este empresario? ¿Cumplirá sus compromisos con los asegurados cuando ya está incumpliendo sus deberes como empleador? Muchas de estas inspecciones que diariamente realizamos se transformaron en anécdotas que repetimos en las reuniones que periódicamente tenemos con nuestros clientes.

Uno de esos casos fue la inspección a una fábrica de pastas secas ubicada en el Gran Buenos Aires. Cuando los supervisores de nuestra oficina central recibieron las fotografías que envió el inspector, no podían creer que esos trabajadores estuvieran elaborando pastas, más parecía una tornería que otra cosa: la escasa higiene del lugar, la vestimenta de la gente, rollos de pasta cayendo sobre el piso sin ningún cuidado, etc. La conclusión del informe no fue muy satisfactoria, pero un año después nos llegó una solicitud de tasación de ese mismo inmueble, del área de Recupero de un Banco de primera línea, pidiéndonos determinar un probable valor en subasta. Evidentemente, la forma de manejar el negocio lo hizo fracasar rápidamente. Si hubiera algún compromiso avalado por un seguro de caución, ¿lo hubiera cumplido?

Dentro de este contexto, las compañías de seguro no son una excepción a esto. Por ese motivo es de vital importancia trabajar de una manera minuciosa en variables que pueden traer fuertes impactos a la hora de un posible siniestro. Tal es el caso de: inspección técnica de todo tipo de bienes en todo el país (vehículos, muebles, maquinarias, instalaciones, inmuebles, etc.); determinación de valores de reposición o reconstrucción de los bienes a asegurar; y actualización de valores asegurados.

Estas variables deben ser analizadas con mucha objetividad y se ponen en práctica: relevando y auditando cada punto comercial, operativo o de obra en todo el país, asegurando la excelencia en la administración de los mismos, reduciendo costos y optimizando tiempos; a través de un servicio que debe ser de calidad y estar avalado por una red que tenga alcance nacional con equipos de supervisión y plataforma operativa vía web; de acuerdo a las características de cada inspección, los informes podrán contemplar imágenes satelitales, tomas fotográficas y georeferenciación de los mismos.

¿Cómo debería funcionar un correcto proceso de inspección de sitios según las distintas necesidades del mercado? Visto los requerimientos del cliente, se implementa el plan de trabajo, capacitación y seguimiento de los profesionales que realicen el relevamiento de puntos operativos y/o comerciales. Realizada la inspección se emitirá un informe técnico que será supervisado por profesionales de la casa central antes de su remisión electrónica. Entre los puntos posibles a relevar se encuentra la inspección y/o certificación de obra.

Como siempre decimos, el objetivo es minimizar el riesgo mediante la obtención de mayor cantidad de información a un costo lo más bajo posible y en tiempos acordes a las realidades del mercado.

Nota escrita por Marcela Méndez, Directora Serinco.