Generación Y: ¿locatarios como única opción?


Fuente: Diario Cronista - 07/04/2016

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El costo de ingreso para un alquiler promedia los $ 20.000. Las inmobiliarias exigen dos meses de alquiler en concepto de honorarios, lo cual representa un 70% más respecto a lo fijado por la ley. Dentro de este contexto, la generación Y se ha convertido en el principal rehén de esta situación, siendo el mercado del alquiler su principal forma para acceder a su primer vivienda.

Históricamente, en nuestro país, el acceso al ‘ladrillo’ ha sido un símbolo cultural, de progreso, y hasta emotivo, arraigado posiblemente en las raíces inmigrantes y en la necesidad de consolidar un hogar. Sin embargo la generación ‘Y’ -personas nacidas en el período comprendido entre 1980 y la actualidad- no conocen el significado de un crédito hipotecario, de una economía estable y de la posibilidad de comprar una vivienda.

¿Existe mercado inmobiliario para la generación Y? Por lo pronto viven en un contexto dificultoso, con salarios bajos y en muchos casos precarizados, sin alternativas de inversión, en una economía fluctuante y que los empuja inevitablemente al consumo, sin crédito hipotecario, y sometidos a valores de inmuebles dolarizados y en constante incremento. La ciudad se urbanizó a tal punto que ya no existen terrenos en el radio urbano, ni hablar de vivir frente al rio o a una plaza. ¿Cuántos kilómetros hay que retirarse para conseguir un terreno accesible económicamente y con los servicios básicos?

También vive en un contexto, a diferencia de las anteriores generaciones, en el cual el mercado inmobiliario, a partir de 2003 dejó de tener consumidores finales y ante la baja credibilidad en las entidades bancarias post crisis y la nula alternativa de inversión, aparecieron inversores captados por los inmuebles, como mejor opción en mercado, lo cual fue y es demostrado día a día. Por lo cual se construyeron numerosos emprendimientos, edificios, torres, dúplex, oficinas, etc. Todo ello generó un mercado competitivo con valores cada vez altos. A simple vista el único mercado asignable a esta generación es el locativo. Condenada a alquilar, por lo menos en este contexto.

Esto conlleva a un panorama dificultoso para los jóvenes inquilinos, que a su vez se encuentran acorralados por en exceso de demanda que paga cualquier costo y un panorama económico donde todavía el contexto no genera facilidades para la inserción de créditos hipotecarios a tasas menores a dos cifras, lo cual realmente generaría un vuelco en la demanda.

La gran pregunta entonces es: ¿cuál es la solución a este problema? Lógicamente y como cualquier país del mundo, la solución estaría dada por la generación de créditos hipotecarios. El único caso masivo hasta el momento fue el programa PRO.CRE.AR, una buena iniciativa, pero que no fue recibida por la banca privada, quienes a la fecha siguen desarrollando productos basados en el corto plazo y el consumo masivo, con excelente rentabilidad. Las tarjetas de crédito, las cuotas, los descuentos, son la vedette. A pesar de que los créditos hipotecarios deberían serlo, generando un contexto favorecedor para esta generación y las que vendrán.