Generación Y: alquilar como única opción de primera vivienda


Fecha: 02/07/2016

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El costo de ingreso para un alquiler promedia los veinte mil pesos. Las inmobiliarias exigen dos meses de alquiler en concepto de honorarios, lo que representa un 70% más respecto a lo fijado por la ley. Dentro de este contexto, la generación Y se ha convertido en el principal rehén de esta situación, con el mercado del alquiler como su principal forma para acceder a su primera vivienda.

Históricamente, en nuestro país el acceso al ladrillo ha sido un símbolo cultural de progreso y hasta emotivo, arraigado posiblemente en las historias de inmigrantes y en la necesidad de consolidar un hogar.

Sin embargo, la generación Y —los nacidos en el período comprendido entre 1980 y la actualidad— no conoce el significado de un crédito hipotecario, una economía estable y la posibilidad de comprar una vivienda.

¿Existe mercado inmobiliario para la generación Y? Por lo pronto, vive en un contexto dificultoso, con salarios bajos y en muchos casos precarizados, sin alternativas de inversión, en una economía fluctuante y que la empuja inevitablemente al consumo, sin crédito hipotecario, y sometida a valores de inmuebles dolarizados y en constante incremento.

La ciudad se urbanizó a tal punto que ya no existen terrenos en el radio urbano, ni hablar de vivir frente al río o a una plaza. ¿Cuántos kilómetros hay que retirarse para conseguir un terreno accesible económicamente y con los servicios básicos?

Por otro lado, y a diferencia de lo que experimentaron las anteriores generaciones, a partir de 2003 el mercado inmobiliario dejó de tener consumidores finales y ante la baja credibilidad en las entidades bancarias pos crisis y las nulas alternativas de inversión, aparecieron inversores atraídos por los inmuebles como una muy buena opción en el mercado, lo que fue y es ratificado día a día. Por esa razón, se construyeron numerosos emprendimientos (edificios, torres, dúplex, oficinas, etcétera). Todo ello generó un mercado competitivo con valores cada vez altos.

A simple vista, el único mercado asignable a esta generación es el locativo. Se encuentra condenada a alquilar, por lo menos en este contexto.

Esto conlleva a un panorama dificultoso para los jóvenes inquilinos, que, a su vez, se hallan acorralados por un exceso de demanda que paga cualquier costo y un panorama económico donde todavía el contexto no genera facilidades para la inserción de créditos hipotecarios a tasas menores a dos cifras, lo que realmente generaría un vuelco en la demanda.

La gran pregunta entonces es: ¿Cuál es la solución a este problema? Lógicamente y como en cualquier país del mundo, la solución debe venir de la mano de los créditos hipotecarios. El único caso masivo en los últimos años fue el programa PRO.CRE.AR, que funcionó muy bien, sobre todo en el interior del país, para la construcción de viviendas, pero que actualmente está desactivado.

Recientemente, el Banco Central (BCRA) anunció el lanzamiento de una nueva línea crediticia que contempla la creación de instrumentos denominados Unidades de Vivienda (UVI), cuyo valor se actualizará diariamente de acuerdo con el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), basado en el índice de precios al consumidor. También el Banco Nación anunció un crédito a tasa combinada, los primeros tres años fija en el 14%, y con hasta 20 años de plazo. En este caso, la cuota se actualizará por el índice de salarios.

Tímidamente y con algunos recelos, las consultas van llegando a los mostradores de los bancos; en general son representantes de esta generación Y que buscan acceder a sus primeras viviendas. La sensación generalizada es que muy lentamente está comenzando a moverse esta gran rueda, pero habrá que esperar a que los niveles de inflación bajen para que se concreten más operaciones.

En definitiva, los créditos hipotecarios son los que pueden generar un contexto favorecedor para esta generación y las que vendrán.